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Información y Opinión para la Era Ambiental

viernes, abril 08, 2005

El afán arboricida del Ayuntamiento de Murcia

El jardín del Salitre, en la ciudad de Murcia, tal vez poca gente lo recuerde de forma diferente a como es ahora, un bonito jardín que se llena de basura y porquería cuando los incontrolados que celebran el Bando de la Huerta se dedican a emborracharse y a empastillarse escandalosamente. Yo lo conocí cuando todo en su totalidad pertencía al Ministerio de Defensa, y en la antigua y bonita fábrica de la pólvora, reconvertida en cuartel, vivían unos cuantos tenientes coronoles o algo así su jubilación. Conforme estos señores se fueron muriendo, cedieron la mayor parte del jardín, entonces vallado, al Ayuntamiento para que lo convirtiera en un jardín público, y el Ayuntamiento así lo hizo, además bastante bien. El resto, conforme pasaba el tiempo y ya no quedó gente en el antiguo cuartel, se fue volviendo cada vez más salvaje, y a mis ojos, que lo contemplaban cada mañana al levantarse, cada vez más bello en su caótico descontrol. Con árboles tan grandes como un edificio de seis plantas, entre cuyas ramas tenían el dormidero hasta una pequeña colonia de Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), en pleno centro de la ciudad.
Hace un par de años algún cerdo promotor dió el pelotazo en connivencia con el Ayuntamiento, ahora en manos de, ¿adivinais quien? Si, los carroñeros de la gaviota (Aunque esto no quiere decir nada, en la Región se reparten a partes iguales el título de carroñeros los de la gaviota y los de la rosa). Compró el solar por un mínima parte de lo que vale, en pleno centro. Desde entonces, por mi ventana he podido ver como desbrozaban toda la maleza y las bellas enredaderas que habían crecido sin el corsé de ningún jardinero loco, por lo menos dos veces, ignorando que en pleno verano, esa parte de jardín podía suavizar la temperatura infernal del verano en unos cinco grados a quien andara cerca. Hoy han empezado con los falsos plátanos de más de seis pisos de alto, talándolos desde una grua enorme, de arriba abajo, regodeándose en su mutilación. Queda por ver si sobreviviran las palmeras, que, aunque se encuentran protegidas, estos cerdos seguro que se las pasan por el arco del triunfo.
Esto pasa en una tierra sedienta, en la que uno de sus hándicaps es el bajo porcentaje de superficie forestal. Pero eso al Ayuntamiento le da igual, total, lo forman un concejal de urbanismo cuyo único afán es colapsar el centro con un parking debajo de cada jardín, una concejala de medio ambiente que en lo único que es capaz de pensar es en el próximo tinte que se va a echar en el pelo, y un alcalde impresentable que, cuando hay elecciones y aparecen peces muertos en el río debido a algún vertido incontrolado, acusa a la oposición de ponerlos ahí para fastidiarle los mítines. En fin, espero que debido a todo el revuelo que se ha montado con la muerte del Papa, se le traspapelen algunos papeles a San Pedro y que los confunda a todos. Y vosotros, por favor, decid por ahí que Murcia es una ciudad hedionda, y aconsejad que venir aquí de vacaciones tan solo es para ver atentados contra la naturaleza y los lugares donde se han cometido las mayores atrocidades contra el medio en Europa desde Chernobil (Algún día os contaré algo sobre Portman).

2 Comentarios:

At 6:41 p. m., Blogger mmp said...

Yo he vivido gran parte de mi vida levantándome cada mañana, abriendo las ventanas, y saludando a estos árboles.
La primera vez que lo destrozaron yo debía tener unos 12 o 13 años, y asistí llorosa e impotente a la desaparición de mi jardín, de mis preciosos árboles...
Parte de los terrenos, como bien indicas, pasaron a ser públicos. Todavía, cuando paso entre sus magnolios, recuerdo su frondosidad, su misterio y cuando nadie mira, me subo a la palmera con tantos brazos que me acogen como antes.
El tiempo es un cabrón sin cara, que se come nuestros recuerdos. Pero hay otros con igual voracidad que sí que tienen cara, nombre, y muy poca vergüenza, y que están acabando con nuestros paisajes.
Una lágrima por cada árbol, como antaño, como siempre.

 
At 2:03 p. m., Blogger vicente said...

Pues esperate, la escabechina que van a hacer, cuando empiecen a hacer el parking de San Esteban. Los árboles que han tardado tanto en crecer, los harán mistos!

 

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