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Información y Opinión para la Era Ambiental

lunes, mayo 30, 2005

Los ecologistas subvencionados de Marqués

No cabe duda, desde que no paran de hacerle entrevistas en La Verdad al Consejero de Medio Ambiente, el nivel de comicidad en la prensa murciana ha subido enteros. El hombre no para de demostrar sus buenas dotes humorísticas, tantas, que yo le aconsejaría que se dejara la política y se dedicara a hacer el payaso a tiempo completo, con lo cual seguro que haría felices a muchas personas, entre ellas, a mi. Si quereis leer una muestra más de su ingenio y bonhomía, pasaros por este enlace a su entrevista. Tras leerla y desesperarme por lo que este periódico puede considerar una entrevista ingeniosa y mordaz, decidí comentarla en este espacio para que todas aquellas buenas e inteligentes personas que no se dignan a leer tal basura periodística puedan aprovechar por lo menos, algunas de las perlas de garrulismo provinciano que sueltan los dirigentes regionales encargados de la naturaleza murciana, creyéndose por ello ingeniosos y espabilados. Si no fuera por todo lo que está en manos de dichos enanos mentales me echaría a reir.
La verdad es que la mayor parte del texto es basura, pero podemos fijarnos en un agravio que, a la chita callando, hace a aquellos que de verdad nos preocupamos por lo que a él le pagan por desproteger. Ante la pregunta del supuesto periodista "¿Sentaría a un ecologista en su mesa, aunque solo fuese en Navidad?", el señor Marqués respondió: "Yo siento a mi mesa a muchos ecologistas, pues ecologistas somos todos. Otra cosa es pertenecer al ecologismo patrocinado y subvencionado." Ecologismo patrocinado y subvencionado, ahí queda eso. Me gustaría saber que es lo que entiende el señor Marqués por ecologismo subvencionado. Si hacemor un breve repaso a las asociaciones ecologistas que operan en la Región de Murcia, o aun, en España, podremos observar que tan solo Greenpeace funciona sin recibir subvención alguna de ningún organismo, público o privado, y se lo pueden permitir, con cerca o más, ahora mismo no lo sé, de ocho millones de socios que suscriben una cuota anual. No sé como andarán otros grupos ecologistas a nivel nacional, pero por lo que sé, varios proyectos en los que participa la SEO (Sociedad Española de Ornitología), se encuentran en parte subvencionados con fondos Life de la Unión Europea. ANSE y Ecologistas en Acción en la Región de Murcia optan cada año a las subvenciones que otorgan distintos organismos, tanto públicos, como puede ser el Ministerio de Medio Ambiente o la Consejería de Medio Ambiente, o privados, como son los programas VOLCAM de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Con dichos fondos se pagan actividades en favor del medio ambiente que la administración no asume como propios por falta de personal, o ganas o de interés, y que, a veces, resulta más barato que hagan los voluntariosos miembros de asociaciones ecologistas. Por lo tanto, si, esas asociaciones sacan adelante proyectos gracias al dinero aportado desde fuera por entes públicos o privados. Entonces, ¿por qué el señor Marqués hace que suene sucio esa realidad tan extendida en el ambito no solo de las asociaciones ecologistas, sino de cualquier otra de ámbito social? El señor Marqués debería de entender la diferencia entre subvención y patrocinio. Una subvención es algo que saca a concurso un organismo determinado, y a las que se puede optar si se cumplen unas determinadas condiciones previamente explicadas. Un patrocinio es algo distinto, es ofrecerte financiación esperando algo a cambio, un servicio o algo por estilo. Por lo tanto, cuando hace un par de años se negaron a todas las asociaciones ecologistas de la Región las subvenciones sacadas por la Consejería de Medio Ambiente, debido a su negativa a ver el trasvase del Ebro como algo positivo para el medio ambiente, el entonces Consejero Cerdá confundió subvención con patrocinio, y los únicos que recibieron financiación ese año fue la asociación Nature in Danger, que veían el trasvase del Ebrocon muy buenos ojos, pagando así con un servicio el dinero que recibían del señor Cerdá. Tampoco podemos culparle solo a él de confundir una cosa con la otra, ya que otras organizaciones, como distintas cajas de ahorros como la CAM y Caja Murcia también amenazaron con retirar subvenciones si las distintas asociaciones no tragaban con el trasvase y les besaban sus gordos culos de banqueros (A saber la de intereses inmobiliarios que tendrán estas entidades en la costa, pero ya iremos desgranando ya). Si lo conociera menos, diría que el señor Marqués es una persona integra y que repudia a aquellas asociaciones que se doblegan a los intereses de los grandes poderes de la Región, y que por ello los llama patrocinados y subvencionados. Pero conociendo ya un poco de su carrera, lo que creo es que el señor Marqués añora o desearía que todas las subvenciones que concede su Consejería le permitieran controlar la lengua de las distintas asociaciones ecologistas de Murcia, para impedir que hablen mal de él en cosas como el nuevo anteproyecto de ley para la desprotección de la naturaleza, el destripamiento del Parque regional de Calblanque en favor de Portmán Golf, o la lapidación con hormigón de todo lo que era el Parque regional de Cabo Cope, donde según él, tan solo hay unos cuantos campos de tomates mal puestos por ahí. Pero en fin, de sueños vive todo el mundo, y él, auque me repugne la idea, sigue siendo humano. Pero que en esa aspiración siga soñando, por que no es el primer consejero al que hemos tenido que escuchar sandeces, y siempre nos tendrá encima suyo, vigilándole, y montándole movidas como la de este sábado. Recordad todos: ¡La Región de Murcia no se vende!

1 Comentarios:

At 8:49 a. m., Anonymous Anónimo said...

Te remito un artículo de Alberto Recarte en Libertad Digital.

Por cierto, hablas inglés?. Pues cómprate este libro que te abrirá los ojos: "The Esceptical Environmentalist", búscalo en internet. En Murcia lo puedes pedir en Antaño.

"Muchas de las informaciones que recibimos sobre campos de golf en España son correctas. A veces, o casi siempre, sin embargo, se da audiencia a las opiniones de los autodenominados ecologistas, que los critican por su consumo de agua y la destrucción del paisaje autóctono, con pérdidas aparentemente irremediables de entornos naturales y flora y fauna específicas.

Pero ¿qué significan realmente los campos de golf en la geografía y la economía española?

1º) En España hay alrededor de 4 millones de hectáreas de regadío; hace cuarenta años apenas había 2,5 millones, luego se ha producido una transformación del paisaje y el medio natural de enormes proporciones, al haber incorporado 1,5 millones de hectáreas más, sin protestas. Hasta el punto de que la oposición de la mayoría de los aragoneses al Plan hidrológico del gobierno del PP era que se iban a quedar sin agua del Ebro para hacer nuevos regadíos en su territorio. Argumento notoriamente falso, por otra parte.

Es imposible generalizar pero, en promedio, y dependiendo de su situación geográfica y del cultivo del que se trate, una hectárea de regadío consume al año entre 4.000 y 5.000 metros cúbicos de agua.

De hecho, casi el 75% del consumo de agua en España corresponde a la agricultura, mientras las ciudades absorben el 15%, y el 10% restante lo usan las industrias.

2º) En España hay, en la actualidad, alrededor de 170 campos de golf, que ocupan en el entorno de 15.000 hectáreas. Es difícil, aquí también, generalizar sobre el consumo de agua, pero en promedio, su consumo es algo menor que el del regadío, alrededor de 4.000 m³/año por hectárea.

3º) Por tanto, en España los campos regados para golf significan menos del 1% del total del regadío, en concreto, el 0,4% del total. En cuanto al consumo de agua la diferencia es algo mayor; probablemente no llega al 0,3% del total de la consumida en el regadío, por lo que, a nivel nacional, el consumo de agua para golf se sitúa en el 0,2% del total nacional.

4º) En lo que a rentabilidad se refiere los datos son tan escandalosos que da vergüenza glosarlos. Si, efectivamente, los ingresos por turismo ligados al golf supusieran alrededor de 3.000 millones de euros anuales –que son los datos oficiales–, estamos hablando de una rentabilidad directa e indirecta por hectárea de golf de ¡¡200.000 euros!! anuales.

El mejor de los regadíos puede rentar 3.000 euros anuales por hectárea, a los que habría que sumar –como aportación indirecta– el valor añadido de la industria hortofrutícola, si existe.

En los últimos 20 años, por otra parte, se ha producido un fenómeno llamativo. El valor de una hectárea de secano, máxime si puede utilizarse para caza, se ha multiplicado por más de diez. El regadío, por el contrario, apenas por dos; la razón es que el regadío se valora por su rentabilidad y el resto del campo, sobre todo las grandes extensiones de secano y monte, como sector de ocio. Y quiéranlo o no los ecologistas y los insuficientemente informados, el golf es una actividad de ocio, para la que hay una demanda casi inagotable.

Por otra parte, la legislación vigente obliga a que el riego de campos de golf se haga con agua reciclada o proveniente de pozos de agua no potable. Es posible que alguno, o muchos, no cumplan con la legislación, pero estamos hablando de porcentajes ridículos frente a enormes ingresos potenciales generadores de turismo de calidad y de empleo.

5º) Los datos de los primeros cuatro meses del presente año arrojan un déficit comercial de más de 25.000 millones de euros. Un déficit creciente, que ya no compensan los ingresos netos procedentes del turismo de extranjeros, pues en términos netos la aportación externa de este sector está disminuyendo. Sólo si el turismo se reconvierte, manteniendo el sol y playa, pero mejorando las prestaciones y la calidad y se añaden nuevas alternativas, como el turismo de golf, conseguiremos mantener esta industria; la primera de España.

Conclusión

España, sobre todo el sur y levante, tiene una situación privilegiada para construir muchos más campos de golf, en los que se puede jugar todo el año, como ocurre en Florida y California –lo que no ocurre en la mayor parte de la Europa desarrollada, que cuenta con millones de golfistas–, y en torno a los cuales se puede seguir desarrollando la industria turística. No es una opción más. Es, probablemente, la única alternativa de cierto peso con que cuenta España para seguir aumentando el ingreso de divisas por este concepto. Las implicaciones son mucho mayores incluso que éstas pues, sin ir más lejos, a la hora de decidir una inversión desde el exterior éste es un tema que se valora especialmente. Y lo mismo en lo que respecta a mano de obra cualificada, tanto científicos como empresarios que potencialmente podrían instalarse en España una de las preguntas que suelen hacer es si se puede jugar al golf sin demasiadas dificultades.

Por otra parte, los cambios que van a producirse en la Política Agraria Común supondrán que dejen de cultivarse muchas tierras, tanto de secano como de regadío, por lo que el agua que habitualmente se utiliza para riego de cultivos podría dedicarse al de campos de golf. Sin perder de vista que, incluso si tiene éxito una política decidida a favorecer la construcción de campos de golf, estamos hablando de una extensión mínima, inferior al 1% de las tierras de regadío, que en el consumo de agua por hectárea, en general, es menor que en el regadío tradicional y que las zonas con mejores perspectivas son las que sufren de mayor desempleo, y con mayor competencia de otros destinos alternativos al turismo tradicional, como Andalucía."

 

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