Ecoblog

Información y Opinión para la Era Ambiental

sábado, julio 22, 2006

Basta de engaños en medio ambiente

De Miguel ANgel Esteve para el diario La Verdad.

Como es conocido en la ecología académica, es característica de cualquier sistema complejo la aparición de fenómenos de mimetismo, es decir, individuos que no son lo que aparentan y que acceden a diseños y estrategias que buscan deliberadamente el engaño. En nuestro gobierno regional, los fenómenos de simulación abundan por doquier. Demasiado diría yo. Hasta en la naturaleza, las especies miméticas y las mimetizadas deben mantener un cierto equilibrio para que el fenómeno cobre sentido evolutivo.

En nuestro particular ecosistema social, la Región de Murcia, estos fenómenos de engaño son demasiado frecuentes como decíamos. El último de ellos, el Pacto Social por el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible. Cualquier analista versado en medio ambiente sabe y puede dar fe de que el crecimiento de la Región de Murcia es manifiestamente insostenible. Algunos datos para los más incrédulos: la huella ecológica de los murcianos es tres veces el territorio de la región de Murcia, es decir precisamos tres regiones como la nuestra para mantener nuestro ritmo de consumo de recursos naturales, en términos alimentarios, de agua o de energía. Otro dato: el PIB regional entre 1996 y 2004 se ha multiplicado por 1,8 veces, un crecimiento muy notable, pero en ese mismo periodo hemos consumido tantas veces o más agua doméstica y energía, o producido más gases invernadero en un factor equivalente, por no insistir en otros indicadores de presión ambiental como el consumo de cemento o la construcción de viviendas, que han estado multiplicados por factores de 3 y 5 respectivamente, para ese mismo periodo. ¿Esto que significa? Sencillamente nuestro notable crecimiento económico, nuestra riqueza, se basa en un consumo igual o mayor de recursos naturales y en una mayor presión ambiental, lo que hace que dicho crecimiento sea insostenible ambientalmente, pues no se desmaterializa, como exigen los cánones de los organismos internacionales, sino que, al contrario, se asocia demasiado a una depredación sin límites de la naturaleza. Nuestro crecimiento es ejemplo de lo que no debemos realizar si creemos sinceramente en la sostenibilidad del desarrollo, y así aparece, de una forma u otra, en todos los informes en esta materia.

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